sábado, 31 de enero de 2015

PRINCIPIOS, CONDICIONES, VENTAJAS, INCONVENIENTES Y CONSECUENCIAS DE LOS PROCESOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA

LOS PRINCIPIOS DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Los Principios que transmiten las prácticas de la Participación Ciudadana se transforman en las convicciones con las que se fundamentan las decisiones de los Ciudadanos/as y son los que van modelando sus formas de actuar. Estos Principios que permiten dar coherencia y otorgan cierta forma de diseño a las acciones que se realizan en los Marcos de Referencia creados para su disposición, son los que logran contenidos, orientación y resultados. También nos señalan aquellas características que se deben de implantar en los Procesos de Participación para ser respetados y validados como tales y se conforman en los referentes que orientan y evalúan los diseños y su puesta en práctica, de tal manera que todas aquellas características y toda la estructura del Proceso Participativo sea coherente con los Principios que los definen. El Respeto hacia estos Principios permite a los Ciudadanos/as minimizar las probabilidades de creación de conflictos, evita las deslegitimaciones por partes interesadas y el abandono de los actores por falta de coherencia en las propuestas, posibilitando una excelente garantía de seguridad de éxito en el proceso y en los resultados.

Estos Principios, que se pueden señalar como fundamentales e imprescindibles en la base de los diseños y en la puesta en práctica de los Procesos de Participación Ciudadana son:


El Principio de Transparencia

Los Objetivos, los Planes y los Programas, las intenciones y los resultados de cualquier Proceso de Participación Ciudadana tienen que ser como un libro abierto y de pleno conocimiento público por iniciativa de la Administración o de la Institución que los promueva. Si queremos que el Ciudadano/a tome el control del Proceso en el que participa y conozca el desarrollo de las acciones emprendidas para comprobar que se desarrollan acorde con lo establecido, la Transparencia es la condición necesaria que permite constatar la coherencia existente entre las intenciones declaradas con lo que se está haciendo en la realidad.

El Principio de Acceso a la Información

Es el Derecho que tiene la Ciudadanía a conocer toda la Información que poseé la Administración -salvo las excepciones que marque la ley- para así preparar y desarrollar en las mejores condiciones posibles los Procesos de Participación.


El Principio de Igualdad de Oportunidades

Si se quiere garantizar que todos aquellos Ciudadanos/as que conforman un Proceso de Participación tengan la necesaria Igualdad de Oportunidades la Administración que lo promueve tiene que aplicar y garantizar el Principio de Equidad. El resultado del Proceso de Participación puede verse gravemente afectado si alguno de los Grupos o Ciudadanos/as implicados obtiene ciertos privilegios o mejores condiciones en relación a los demás, generándose, de ésta manera, un desconocimiento por una de las partes cuyo resultado es un acuciante debilitamiento del compromiso con los posibles acuerdos a alcanzar, lo que a la par derivará en nuevos conflictos que llevarán a deslegitimizar el Proceso.
Para que esto no suceda es sumamente importante un reparto equitativo de los recursos, el libre acceso a la información y una ponderada capacidad de influir; todo esto implica necesariamente ofrecer, en ocasiones, un apoyo especial a un determinado sector, si, por ejemplo detectamos en éste ciertas carencias o desventajas iniciales en relación con otros grupos o participantes. También se tiene que tener en cuenta que si se quiere avanzar en el cumplimiento de la Igualdad de Oportunidades es necesario reconocer la relevancia de desarrollar, formando en su caso, las capacidades necesarias en los actores del Proceso, de tal manera que su participación pase a ser sustantiva y tenga el impacto deseado en la toma de decisiones.


El Principio de No Exclusión

En un Proceso Participativo tienen que estar representados los participes que tengan interés significativo o que puedan verse afectados, negativa o positivamente, por el tipo de medidas que se puedan acordar. Es obvio que la exclusión de algún participe, o grupo de interés, dificulta el conocimiento de todos los puntos de vista e impide vislumbrar los posibles conflictos existentes o futuros, reduciendo, así, las posibilidades de obtener las mejores soluciones posibles; por otra parte también se corre el riesgo de que los acuerdos adoptados sean desconocidos por algún participe o grupo y que la implementación de los éstos sea claramente boicoteada.


El Principio del Reconocimiento

Participar supone reconocer la legitimidad y la diversidad de ideas, opiniones, percepciones, posiciones e intereses respecto al tema o cuestión de que se trate. Por lo que a la hora de realizar el diseño del Proceso de Participación se debe de tener en cuenta la diversidad de puntos de vista y cuidar de que estos no sean descalificados.


El Principio de Respeto a la Diversidad

Participar, también supone, respetar y tolerar. El respeto y la tolerancia entre los Ciudadanos/as y sus Grupos, formales o informales, es fundamental durante el desarrollo del Proceso Participativo, y en la vida en sociedad. Si durante el Proceso se observan faltas al respeto de las personas o intolerancias, amen de evitarlas y solventarlas, lo que se debe de hacer es solicitar la presencia de Facilitadores que ayuden a considerar las diferencias como oportunidades de enriquecimiento mutuo, lo que favorece al Proceso y a la Participación. Si se comprende que no hay una sola verdad sobre la cosas y que el valor de Participar es actuar sobre la base de considerar la diferencia para alcanzar acuerdos, se habrá alcanzado la clave para respetar la diversidad y con ello una gran base para lograr la Convivencia Social.


El Principio de la Receptividad

Para participar hay que comprometerse, de acuerdo con los criterios y condiciones establecidas en el diseño y en la convocatoria del Proceso, a aceptar e incorporar las decisiones adoptadas. Para participar se sobreentiende la capacidad que tienen los participes por aceptar la incorporación de nuevas ideas y el no poner trabas a la puesta en práctica de los resultados obtenidos, independientemente de que éstos se ajusten, o no, a las expectativas inicialmente establecidas en el inicio del Proceso por parte de los que convocan y de los que participan. También es necesario, para el efectivo cumplimiento del Principio de Receptividad, que los compromisos adquiridos en el Proceso sean coherentes con el nivel de participación establecido en el diseño.


El Principio de Voluntariedad

La Participación se hace y se practicá de forma Voluntaria y los Ciudadanos/as que se incorporan a un Proceso Participativo lo hacen por su propio interés o por el de la Comunidad. Si la Participación se hace por, o con, algún tipo de coacción o por obligación, pierde toda su legitimidad y las acciones y resoluciones pueden llegar a ser revocadas. La Voluntariedad es necesaria para asegurar el compromiso de los participantes: su disposición en el tiempo, la calidad de los recursos materiales y humanos favorecerán su disposición anímica, cuestión ésta necesaria para trabajar sin presiones.



LAS CONDICIONES PRÁCTICAS A CONSIDERAR EN LA PUESTA EN MARCHA DE LOS PROCESOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Las condiciones son los requisitos básicos que se tienen que considerar en la puesta en práctica de los Procesos de Participación Ciudadana para que éstos tengan la viabilidad deseada y se conformen según lo establecido en sus Principios. Para ello es necesario asegurarse de la existencia de una gran parte de éstas, de tal manera que contribuyan positivamente en la ejecución del Proceso y se produzcan unos buenos resultados. Se sabe de la existencia de determinados factores que dificultan o desvirtúan la participación sobre los que hay que anticiparse, o advertir, para efectuar acciones al respecto y poder así disminuir los posibles efectos negativos; elaborar un buen Diagnóstico de la Situación en la que se va a desarrollar el Proceso Participativo favorece la utilización de la condiciones del mismo así como a elaborar las acciones necesarias que permitan minimizar los efectos negativos en el desarrollo del Proceso, logrando las mejores condiciones posibles para su realización y ejecución.


Las mejores Condiciones para llevar a la práctica los Procesos de Participación Ciudadana de manera exitosa son:

La Institucionalización de la Participación Ciudadana y el Espacio Público

Los Procesos de Participación Ciudadana se ven favorecidos en la medida en que se reconocen como una actividad habitual en la Gestión Pública y más aún si existen o se crean los Espacios Públicos donde implementarlos. La existencia de una legislación sobre Participación Ciudadana, Reglamentos que hacen posible su puesta en práctica, Espacios, Territorios e Instancias donde trabajarla, Planes y Evaluaciones para su correcta gestión, Responsables designados para ejecutarla, Recursos que la posibilitan, Ciudadanos/as que la practican, etc., contribuyen de manera positiva al Fomento y al Desarrollo de la Participación. La Ciudadanía, sus Representantes y los/as Funcionarios/as Públicos deben de conocer la Institucionalidad y Transversalidad que tiene la Participación Ciudadana en la diversidad de los Servicios Públicos y estar informados sobre los Derechos y Deberes que ésta conlleva para aprovechar de la mejor manera posible los espacios y cauces alcanzados.


La Voluntad Política

Para que la Participación Ciudadana sea efectiva y sus Procesos se asuman con toda su normalidad hace falta Voluntad Política: los Representantes de los Ciudadanos/as tienen que estar firmemente convencidos y comprometidos con la apertura de la Gestión de lo Público a la intervención de la Ciudadanía, y para ello, es preciso que éstos sean receptivos con los Procesos de Participación, consideren sus aportaciones y destinen Recursos Humanos y Materiales al Fomento y Desarrollo de la Participación Ciudadana.


La Orientación hacia los Resultados

Las Administraciones y los Ciudadanos/as necesitan un proyecto, un objetivo, para Participar: si ambos se integran en un Proceso de Participación deberán de estar motivados por una razón, la cual se acabará expresando en el resultado esperado. Si ésto último esta claramente definido y aceptado se logrará el compromiso de los participantes. También es necesario que la expectativas de los participes y de la Administración se ajusten para que no se generen frustraciones o falsas esperanzas durante y al término del Proceso. Si se precisan, al inicio, los objetivos y los resultados esperables, se habrá contribuido a mantener el foco en cada una de las acciones que se desarrollarán hasta la conclusión del Proceso.


La Planificación

Los Procesos de Participación Ciudadana tienen que tener objetivos realistas, posibles de alcanzar y realizables en unos tiempos determinados. También es conveniente segmentar el Proceso en etapas que tengan objetivos fácilmente medibles y evaluables, así durante el desarrollo del Proceso se percibirán los avances y se podrán rectificar los posibles errores. Para cumplir los objetivos, desarrollar los proyectos y acotar los tiempos se tiene que disponer de un buen Plan de Trabajo que sirva como herramienta de gestión y control. Este Plan de Trabajo tiene que ser conocido por los Participantes lo que les facilitará una preparación anticipada y una disposición de los tiempos marcados.


La Disposición de los Recursos

Los Procesos de Participación Ciudadana requieren de Recursos Humanos, Materiales, Económicos y Temporales. Para disponer de una manera armonizada de estos recursos hay que realizar unas buenas planificaciones y unos buenos análisis de las inversiones necesarias con la finalidad de que se puedan llevar a cabo todas las actividades previstas. En un primer lugar se considerarán los tiempos a dedicar y las competencias y disponibilidades de las personas que van a actuar; para ello se utilizarán los cronogramas, pues estos permiten visualizar de manera sumamente práctica las distribuciones de trabajo y las horas disponibles de los participantes. Los recursos materiales y económicos serán los que permitan disponer de los equipamientos, insumos y servicios necesarios para realizar adecuadamente las acciones requeridas.


La Responsabilidad

En un Plan de Participación Ciudadana se tiene que definir claramente quién asume las responsabilidades sobre el Proceso y las acciones a desarrollar. De ésta manera tanto los/as organizadores como los/as participantes sabrán quienes son sus interlocutores válidos y podrán canalizar las solicitudes, dudas, ofertas y toma de decisiones de una forma efectiva; evitándose malos entendidos, desconocimientos del avance del Proceso y cualquier otra incidencia no prevista o simplemente la falta de responsabilidades asignadas.


La Adecuación a las Realidades Particulares

Un Proceso Participativo que haya logrado unos buenos resultados en un lugar determinado y con unos actores determinados puede que no sea el indicado para otro lugar y con otros actores. Para que un Proceso se adecué a un territorio o a un espacio determinado es de suma importancia considerar las características específicas de cada Comunidad o de cada grupo, o grupos, con los que se va a participar; así variarán los temas a tratar, las actividades a programar, los materiales, el lenguaje a utilizar, los requisitos para participar, etc. y el Proceso en si mismo.


La Legitimación de los Grupos Involucrados

Si los actores implicados en el Proceso Participativo tienen la convicción de que sus intervenciones, visiones y opiniones tienen posibilidades reales de incorporarse en el tema para el que se les convoca, éste se desarrollará de manera exitosa. La buena comunicación entre las partes, el diálogo permanente sobre las ideas, la incorporación de sugerencias y la posibilidad de consultar lo máximo posible sobre su organización hace que el Proceso sea aprobado desde el inicio por los actores participantes; después se tendrá que mantener la legitimidad mediante el cumplimiento de las condiciones acordadas.


Los Apoyos externos

Cuando un Proceso de Participación se encuentra con la existencia de temas sensibles que perturban los diferentes intereses en juego es aconsejable que esté apoyado por alguna Entidad Especializada que no tenga intereses propios, ni este involucrada, en las materias que se traten. De ésta manera se conseguirá la suficiente confianza entre las partes, las cuales verán como en el diseño y en la conducción del Proceso no aparece la sensación de manipulación y se superaran los momentos críticos de manera exitosa.



VENTAJAS, INCONVENIENTES Y CONSECUENCIAS
DE LOS PROCESOS
DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA

En los Procesos Participativos es necesario considerar las ventajas y los desafíos que conlleva la implicación de los Ciudadanos/as en la Gestión Pública, siendo de gran relevancia que las Administraciones actúen y oferten a la Ciudadanía Planes y Procesos de Desarrollo de la Participación Ciudadana convincentes y persistentes que eviten las frustraciones inherentes en estos tipos de Procesos. De la misma manera la Ciudadanía que participa tiene que estar al tanto de los requerimientos y condiciones que existen por su parte para que al incorporarse en cualquier Proceso esté dispuesta a prestar parte de su tiempo y esfuerzo para lograr una participación deseable y responsable. Si se conocen cuales son las ventajas y las exigencias de los Procesos de Participación Ciudadana se asegurará un factor importante para llevarlos a buen término.

Las Ventajas que ofrece la Participación Ciudadana son:

. Conecta a los Ciudadanos/as con sus Representantes y la Administración Pública fortaleciendo la Democracia Participativa y Relacional.

. Los Ciudadanos/as y sus Grupos Formales e Informales conocerán y difundirán los Derechos y Obligaciones de la Participación Ciudadana facilitando una actuación responsable y reforzando el compromiso adquirido.

. Amplía y canaliza la información a todos los Ciudadanos/as a los Grupos interesados.

. Ofrece transparencia en los Procesos de Toma de Decisiones pues cuantos más Ciudadanos/as estén involucrados más acceso habrá a la información disponible.

. Los Ciudadanos/as y los Grupos que Participan en la Vida Pública aportan ideas, opiniones y recursos que sirven para mejorar las obras y proyectos abiertos a los Procesos Participativos.

. Legitima las propuestas planteadas por los Ciudadanos/as en la medida en que son incorporadas en las resoluciones finales.

. Da credibilidad a la Institución que impulsa el Proceso de Participación.

. Permite corregir errores, dificultades y conflictos en los proyectos originales, evitando que estos aparezcan posteriormente.

. Da continuidad a los acuerdos y resultados alcanzados.


Los Inconvenientes a superar en los Procesos Participativos son:

. La Administración Pública y los Representantes de los Ciudadanos/as se pueden sentir amenazados en la medida en que se cuestionan sus planes y proyectos.
. Al aumentar las expectativas de los participantes se produce un aumento de la presión hacia el proyecto o programa en cuestión.
. Se pueden presentar deficiencias y dificultades en lo relativo a la representatividad de los participantes, generándose conflictos por parte de los sectores que no se sienten, o se sienten mal, representados.
. Puede originar conflictos en los ámbitos involucrados, provocando divisiones y confrontaciones innecesarias en detrimento de la cohesión requerida.
. Requiere de competencias y de facilitadores en dinámicas de grupos y en mediación y resolución de conflictos; y por supuesto una gran flexibilidad y capacidad para modificar las propuestas iniciales e incorporar elementos no previstos inicialmente.
. Los Procesos Participativos alargan la duración de los Proyectos y hacen que aumente su presupuesto inicial, debido a que se deben de incluir los gastos necesarios para la implementación de las actividades en las que participan los Ciudadanos/as.

Consecuencias de no implementar la Participación Ciudadana:

. Los Proyectos o Programas pueden ser rechazados por los Ciudadanos/as con el consiguiente incumplimiento de los objetivos y la pérdida económica correspondiente.

. Los Representantes de los Ciudadanos/as pueden verse obligados a rectificar, de manera tardía, frente a las críticas que pueda generar el proyecto en cuestión.

. Se puede originar un incumplimiento de compromisos y plazos al notarse la necesidad de modificar o rehacer a última hora el proyecto o programa.

. Se generá perdida de confianza en la capacidad de resolución y competencia en los Representantes de los Ciudadanos/as a la hora de concluir los proyectos.

. Aparecen toda serie de rumores y confrontaciones al no existir canales establecidos para el diálogo y la oferta de información.

. Se construye una mala imagen de las Instituciones que implementan sus programas sin tener en cuenta la opinión y la Participación de los Ciudadanos/as o de sus Grupos Organizados.

. Se produce un distanciamiento entre los Representantes y los Ciudadanos/as, generando pérdida de confianza en la Administración Pública que gestionan y un ambiente desfavorable en las maneras de entender las formas Democráticas y Relacionales.


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